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431. Libritos

May 5, 2009

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Estando en Japón, me hice libritos alguna vez. No fue fácil. Encontré alguna carnicería que vendían la carne al corte, pero no me veía lo suficientemente preparado como para plantarme y explicarle al carnicero en cuestión que quería lomo de dos colores, cortado ni muy fino, ni muy gordo, para hacer libritos. ¿Cómo se dice lomo en japonés?, ¿cómo se dice lomo de dos colores?, ¿y libritos?… Bueno, creo que le podía pegar el sermón y explicarle como tenía que cortar la carne haciendo referencia a “como un libro”. Lo del lomo (olvidémonos de los dos colores), muy posiblemente lo podía encontrar en el diccionario electrónico que el bueno de Flamio me acompañó y asesoró en comprar un día en Akiba… pero descarté la aventura de entenderme con el carnicero en pos de la de encontrar carne que parezca lomo y sea un poquito gorda en el super, cortarla y preparar semejante manjar lo mejor que uno puede.

La anécdota fue divertida pero engorrosa. Aunque podría haber sabido lo que era lomo y lo que no muy fácilmente, opté por fiarme de mis ojos con lentillas. Me planté frente a la nevera de la carne y fui descartando lo que era pollo o pájaro de lo que era ternera o marrano. Acabé echando en mi cesta una bandeja de algo que parecía lomo, o por lo menos se parecía a algo que yo ya había visto en la carnicería de mi barrio, así que no podía estar malo…

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El queso fue un problema, me gustan los libritos con queso de verdad y no la mierda esa con forma cuadrada que parece plástico. El encontrar “queso de verdad” en Japón no es imposible, pero tampoco tan fácil como lo es en España. Así que le tuve que poner queso de ese que dicen que alimenta como nosecuantos vasos de leche, pero no sabe a nada y tiene peor pinta. El jamón cocido, mucho más pequeño que el que se puede comprar en las charcuterías españolas (que no nos engañemos, es bastante grande) muy posiblemente porque el consumo sea mucho menor, me pareció menos jugoso y fresco y me recordó más a una mortadela, de todos modos, de sabor no estaba mal.

Bueno, me junté en casa con el queso en lonchas, el jamón cocido y esa carne cruda que parecía lomo (lo era). Rebusqué entre los cajones el cuchillo que me daba una probabilidad más alta de no cortarme la mano en un mal gesto, lo intenté afilar un poco más en la base de cerámica sin acabado en brillo de un bol y lo usé lo mejor que pude, que no voy a decir ninguna mentira, no fue todo lo bien que debería haber sido. Puse el relleno. Enhariné. Pasé por huevo. Rebocé con pan rallado. Freí en aceite. Saqué a una bandeja con papel de cocina, y compartí en compañía japonesa que a los primeros cortes miraba el jamón y el queso dentro diciendo “omoshiroi” y “oishii” repetidamente.

La verdad es que para no tener los mejores ingredientes para esta receta, o por lo menos no los que uno está acostumbrado a usar, aunque el sabor, evidentemente, no era el mismo, daban el pego en un momento de nostalgia del paladar e incluso te podían hacer quedar como un apañao delante de la chica que esperaba mientras preparaba la mesa, a que acabases de hacer la comida…

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430. Impuesto revolucionario

May 3, 2009

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Dando un garbeo por el casco antiguo de Barcelona con Giro, nos encontramos una tienda de ropa con algunas marcas japonesas. Lo que exponían en el escaparate, no eran las mismas colecciones que se podían encontrar en Tokio, la cual cosa confirmaba que sí, nos venden stocks y prendas descatalogadas de otros países a precio de temporada, ya que los precios, si cabe, eran incluso más caros.

Entramos a curiosear con los bolsillos pelaos y pocas intenciones de gastar… Él anduvo moviendo perchas ojeando ropa y yo me quedé un poco al margen.

Cuando el dependiente nos quiso explicar que las marcas eran niponas, que el dueño era Fulanito, que patrocinaba a Este o a Elotro,.. mi amigo le dijo que yo estaba viviendo en Tokio, a lo que yo apunté: Yokohama, y no dudé en comentarle que lo que tenía su escaparate, aunque no eran diseños feos, no era lo mismo que se podía comprar en Japón. El tío fue sincero y no me escondió nada, dijo que compraban las prendas en Hong Kong ya que las distribuidoras oficiales eran más caras (¿no me digas?) y que por no comprar a éstas, no tenían derecho a devolución o cualquier tipo de cambio. Después explicó cosas de economía japonesa, dijo cosas de las que no tenía la menor idea (lo cual tampoco es nada del otro mundo, si tenemos en cuenta que mis conocimientos de economía se resumen en los 20€ que pueda llevar en el bolsillo), habló de lo cara que está la vida en ese país (de eso si que sé un poco, pero por esta vez me limité a asentir) y de que las cosas allí son más caras porque los comerciantes tienen que pagar a los yakuza para poder tener negocios…

Nos despedimos y salimos por donde habíamos entrado.

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429. I’m back = I’m busy

April 27, 2009

Hace ya algo más de un par de semanas que puse el pie de vuelta en tierras occidentales, me volví a Barcelona en contra de mi voluntad, pero bien es cierto que aquí tenía cosas que hacer y otras que no tenía que hacerlas, pero quiero hacerlas. Me volví con algunos objetivos personales que intento mover y algún que otro proyecto que no voy a dejar escapar.

Cuando la gente me decía que la cosa en España estaba jodida, la verdad es que no me imaginaba que fuera tanto como me da la impresión que está… pero bueno, en los momentos como estos dicen que es la gente con ideas y persistente la que sale ganando… A ver si mi 2009 acaba mejor de como empezó. Yo por lo menos, intentaré hacer lo posible para ello.

El blog lo sigo, claro que sí, si ya tenía uno antes de ir a Japón, ¿por qué iba a dejarlo ahora? Esto lo hago por amor al arte, por que me gusta, como la tarta de queso, hacer fotos, hablar, el flan de huevo, la siesta, follar, limpiarme y que salga el papel limpio a la primera, las películas de Shohei Imamura o las de Andrew Blake, el falsete de Curtis Mayfield, las judías pintas de mi abuela o la tortilla de patatas de mi hermana, trabajar (sí, me gusta), escuchar música lo más alta posible en mis auriculares, mis iPods, mi camiseta de Haibilal, mis Kingston2 verdes, el olor a marihuana, como pelea Yamamoto “Kid” Norifumi (el hijo de Dios), sentarme al solecito a tomarme algo con algún amigo mientras intento solucionar el mundo, los shawarmas del Raval de Barcelona, y muchas otras cosas…

No es mentira que ni España ni Barcelona me inspiran todo el arte y la creatividad que sí hace Japón, pero no me puedo estar mucho rato quieto, así que seguiré haciendo mis vídeos, fotos e historietas… ya verás.

Stay tuned!

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428. Welcome

April 23, 2009

Hace ya unos cuantos meses que Iván me mando está foto que se encontró vete tú a saber dónde…

El dueño de este negocio… ¿sabe español?

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427. Alga nori coreana

April 20, 2009

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Hace unos días vinieron los padres de un colega coreano y le trajeron un cargamento de comida. Él, hizo un poco de promoción de su tierra y me invitó a su casa a comer. Cocinó platos que se comen a diario en Corea mientras yo lo veía a través de la pantalla de mi SR11 e intentaba explicar lo que era cada cosa.

Además, me dió algunas cosillas entre las que se encontraban un par de botes de alga nori. Él ya sabía que a mi me gusta mucho más que la japonesa, así que después de decir la frase de “puedo pedir que me traigan más para mi“, puso dos latas en mi mano e hizo que mi cara y mi paladar se alegraran. Aún así, como eran dos, más tarde quise compartir una de las latas con otra persona que también sé que le gustan y no las puede comprar… Me quedé con una.

Este tipo de alga nori, se caracteriza por estar tostada y tener un poquito de sal. Se deshace en el paladar dejando un sabor suavemente salado que me encanta. Una compañera de clase coreana, me decía que en su desayuno, cada mañana, había este tipo de alga, y me recordó a la vez que oí que los coreanos dicen que es buena para la piel, por eso muchas chicas comen todos los días. La verdad es que no sé si es cierto.

No he hablado con todas las personas que conozco sobre si han probado y qué les parece este producto de Corea, pero con todos los que lo hablé, coincidimos en que están buenísimas.

Hacedme caso, si tenéis la oportunidad… no la dejéis escapar.

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