
Gasté todos mis ahorros y dinero que me dejaron en una nueva y flamante Minolta Dynax 500si. Seguramente no era la mejor cámara del mercado, pero a mi me parecía increíble. La compré porque en un momento dado de mi carrera estudiantil la necesitaba y tener semejante trasto en las manos fue la perdición para mis bolsillos. Pese a que lo de adquirir otra lente era algo impensable con lo que ni siquiera podía soñar, los gastos en carretes y revelados fueron un no parar. Supongo que me sirvió de experiencia o por lo menos eso quiero pensar.
Aprendí no sólo lo que es la sensibilidad de la película, el diafragma o el obturador. Aprendí que con el mismo negativo, dos tiendas de fotografía, pueden sacar fotos completamente diferentes, dependiendo de la calidad de la máquina de revelado, de si cambian los líquidos cuando es debido,.. Aprendí a revelar películas de blanco y negro en casa, en mi habitación, con una toalla en la rendija de la puerta y otra en la ventana para que no entrase luz. Descubrí que los carretes de Kodak me gustaban más que los de Ilford, aunque me recomendaban los segundos, porqué me daba unos resultados con más contraste que me gustaban más. Aprendí a positivar, mezclando revelador, paro y fijador en las medidas que los envases de Tetenal indicaban, casi siempre siendo un poco desastre, no respetando temperaturas, caducidades,..

No voy a decir que el que ha revelado película a mano sabe mejor que el que no lo ha hecho como funciona esto de la fotografía, cada uno escoge el camino que quiere o puede para llegar a la misma meta, pero sí invito a los que no lo hayan hecho nunca porque es algo completamente diferente a la fotografía digital y que realmente enamora a más de uno. Como la cámara estenopeica (español | english).
Con mi flamante Minolta Dynax 500si, disparé y revelé fotos de las que me enamoré hace muchos años y que dejaron contentos a los cuatro clientes que mostraron interés por mi trabajo como aficionado. Por aquel entonces no sabía lo que era Photoshop, tampoco tenía ordenador, y lo hacía todo en mi habitación. Montaba la ampliadora que guardaba encima del armario envuelta en bolsas de basura, mezclaba líquidos que ponía en fiambreras de plástico sobre una improvisada mesa de camping, ataba cuerda desde la ventana hasta la estantería para colgar las películas reveladas para que se secasen,.. . Me pasaba las horas de la noche escuchando música y gastando papel Ilford en mi refugio iluminado con una luz roja y olor a revelador.












