Archive for April, 2008

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232. Máquina de pilas

April 29, 2008

Que Japón está plagado de máquinas expendedoras de bebidas y tabaco no es un secreto para todo aquel que haya pisado estas tierras. En cualquier sitio y normalmente en grupo. Ciudad o montaña, es indiferente.

Paseando por Gakugei Daigaku me encontré esta máquina expendedora de pilas de la marca National (Panasonic) que me pareció muy curiosa… por el hecho de parecer bastante antigua.

¿Los próximos modelos venderán baterías de litio?

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231. Ofertas Super Nintendo

April 28, 2008

Siguiendo con las ofertas en suelo nipón que Flapy encontró, este fin de semana paseando por Akihabara me encontré (entre otras cosas) una Super Nintendo por poco más de 9 euros. Por si eso fuera poco, un juego valía 50 yenes (0,30 céntimos de euro) y si te llevabas diez te descontaban 100 yenes (2,45 euros los diez juegos).

Todo ésto, evidentemente, sin caja, ni instrucciones ni nada de nada, pero vamos… más barato era regalado!

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230. Gojira

April 25, 2008

En Hibiya hay un sitio de obligado peregrinaje para todo fan de Godzilla: la estatua del monstruo.

A sus pies reza “No creo que este sea el último Godzilla”, frase extraída de su primera película “Gojira” (1954), rebautizada como “Japón Bajo el Terror del Monstruo” en España (mucho más “gancho”, no compares).

Me pregunto por qué no se ha respetado el nombre de este personaje. Por qué se ha cambiado por una traducción fonética del original…

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229. Tengu

April 24, 2008

Muy por encima… el Tengu es un demonio que, según la mitología y el folklore, vive en los bosques de Japón (y no me extraña, con el precio de los alquileres). Es fácilmente reconocible por su cara roja y su larga nariz…

Compré esta máscara en la tienda del templo Todai de Nara (uno de mis sitios preferidos de este país). La verdad es que no sé de dónde me viene la afinidad que tengo hacia este personaje… ¿quizá compartimos nariz? No sé… el caso es que me gusta bastante.

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228. Starfucks Coffee

April 23, 2008

Hoy es un buen día para hacer esta entrada. He pecado.

Cuando vivía en Barcelona, de la noche a la mañana (lo sé, soy un tío despistado), noté que algo había cambiado. En el camino que solía hacer cada fin de semana mirando tiendas de música y películas (entre otras cosas), habían aparecido algo así como cuatro Starbucks. Odio los Starbucks. Más que cualquier otra cadena de restaurantes, tiendas o lo que sea.

Vale, de puta madre, la cafetería de al lado tiene las sillas de hace quince años, las mismas mesas de mármol que cuando abrieron y Starbucks Coffee no. Ellos tienen “sofases”, conexión a internet sin cables, luces fashion, café malo (eso dice la gente que conozco que le gusta el café, a mi paladar le dan agua sucia y no lo distingue) y pintan tu nombre en el vaso.

Esta tarde he ido a, seguramente, uno de los Starbucks más famosos del mundo. El de Shibuya. Si, ese sitio con el cruce que sale en “Babel”, “A Todo Gas 3”, “Lost in Translation” y casi todas las películas no japonesas que se graban en Japón.

Hablando con un amigo madrileño afincado en La Ciudad Condal, me decía que los Starbucks están muy bien y ofrecen “a cambio de café malo” (según sus palabras) servicios que la competencia no tiene. Además de, como otras empresas americanas, buenos sueldos a sus empleados…

Por suerte para mi, cada vez hay más cafeterías de las de siempre con “sofases” y conexión a internet. Me parece perfecto que una ciudad se llene de Starbucks Coffe, si están ahí es que la gente “los ha pedido” o los utiliza. En mi opinión, el hecho de que hayan cuatro cafeterías de esta empresa en un kilometro cuadrado me hace pensar que están monopolizando una ciudad (llámala Tokyo, llámala Barcelona, llámala Comoloquieras) y comiéndose a base de talonario los pequeños negocios de toda la vida. Una pena vaya…

Por si esto fuera poco, leí no hace mucho (cuando Apple firmó algo con ellos sobre compra de canciones vía wi-fi) que cada día se abren siete nuevos Starbucks Cofee en el mundo. ¿Exageran?. Eso espero.

Como ya digo, es un sitio que piso muy de vez en cuando (esta era la segunda vez), prefiero los sitios más “de toda la vida”. Aún así, hoy he pecado.