Archive for July, 2008

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282. Tochiotome Kit Kat

July 31, 2008

La fresa Tochiotome es natural de Tochigi. El Kit Kat con sabor a fresa tochiotome es natural de la empresa Nestlé.

¿Cómo podría describir y comparar yo este sabor sin haber probado nunca una de esas frutas? Que por cierto parece que son bastante caras (como si hubiese fruta barata en Japón…).

El caso es que, en comparación con otras variaciones de este chocolate, ésta me pareció bastante “fresquita” y agradable, no como otras más empalagosas e intragables (como por ejemplo la versión de mango).

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281. Estaba de parranda

July 30, 2008

Ayer devolví a Arturo al aeropuerto y parece que fue ayer también cuando lo fui a recoger a Narita, le explique lo que era una tarjeta Pasmo y le enseñé como se sacaba una bebida de una máquina con ella. Todo eso como si fuese mi hijo mientras miraba la bebida en su mano alucinando.

Cuatro palabras en japonés mal enseñadas deprisa y corriendo para sobrevivir en la calle “kore”, “sumimasen”, “konichiwa” (se me ha olvidado la cuarta, pero conociéndome quizá era “manko”). Camino a casa para dejar las maletas, buscar un hotel cerca, salir corriendo a un Yoshinoya a comer unadon (bol de arroz con anguila) por apenas 3€. Yo a clase, el a la siesta. Encuentro en Hachiko por la tarde, esa estatua del perro al que parece que le han sembrado personas cerca…

Atrás quedan sesiones y sesiones de sushi. “Guatashi gua sushi daisuki des” es la frase que oigo cuando un japonés se burla de un occidental… Estos días me ha venido a la mente, en el Tsukiji o en algún que otro restaurante que hemos visitado. Pero quedan otras cosas, quedan… noches de parranda y risas como en los viejos tiempos, quedan… paseos en tren, queda… cena en “el restaurante de mis amigos” de Kamata (tengo otros amigos con otros restaurantes…), queda… un concierto de los Tokyo Milk Babies en el que Milk Suzuki se metió una barrita Pocky (como las Mikado de España) por el culo a mitad de concierto para ver si aguantaba (evidentemente no aguantó el resto de canciones y se desintegró), quedan… paseos con Fred y “mira esa”, “mira esa”, “mira esa”, entre otras cosas…

Por mi parte y andando de arriba a abajo acompañando a un turista, me he dado cuenta de que tengo que estudiar más… pero también es gratificante el ver que he podido desenvolverme cada día con mi japonés que aun deja mucho que desear. Para comprar un par de yukatas en una tienda. Para pedir lo que quiero en un restaurante. Para saber que me están diciendo en la puerta de la discoteca que si no voy acompañado de una chica no puedo entrar. Para mantener una conversación con un borracho que pregunta tres veces en cinco minutos de donde somos. Para gastarle alguna broma a las chicas del “Mister Donuts” (sólo a las guapas…) Para preguntar y desenvolverme entre las estaciones de tren y metro. Para pararle los pies a un japonés graciosillo que se quiere reír con sus amigos a costa de que somos extranjeros. Para mandar mails y saber donde se hace el concierto a una hora en tren del centro, buscar el sitio en el Google Maps del iPhone desde la estación y en un paseo plantarnos en el sitio sin perdernos. Para buscar una sala de billares y enterarme como va la cosa. Para pedir en un restaurante en el que el menú está en japonés y no hay un solo dibujo o foto. Para alguna cosa más que se me olvida…

He grabado algunos vídeos que aun tengo que encontrar un rato para volcar al ordenador, pero no he hecho ni una sola foto. Soy demasiado maniático para ilustrar una entrada con una tomada con la cámara de un móvil, no es que esté mal, son manías mías. Sin que sirva de precedente, tomé la de ahí arriba en una “Fiesta de la Cerveza” en la terraza de la octava planta de un edificio de Shinjuku.

Como ya he dicho antes, el salir más por ahí y entablar más conversaciones me ha hecho ver parte de los defectos y carencias de mi japonés (que son muchas). Me ha hecho darme cuenta que realmente hay que estudiar a la vez que, si se estudia, fácilmente se ven los beneficios…

Estoy de vuelta. Con los veintipico esbozos o apuntes de entradas pendientes. Con las clases más en serio, que los últimos quince días me los he tomado un poco a la bartola.

No se vayan todavía, aún hay más…

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280. Photowalk en el parque Inokashira

July 29, 2008

Hace ya unos días que fui a un muy caluroso photowalk por el parque Inokashira con un montón de gente de diferentes nacionalidades. Cámara en mano disparando a diestro y siniestro. Una tarde entretenida en la que compartir afición y practicar inglés.

De vuelta a casa y revisando el trabajo en la pantalla grande me quedé un poco desencantado con las fotos que hice, pero había algún momento y detalle que si quería compartir con vosotros.

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279. Laden

July 25, 2008

Cuando iba a buscar a Arturo al aeropuerto me encontré a un tío con las “orejas de coliflor” por la práctica de grappling y acento francés que me decía que yo era de Argelia o Marruecos. Aunque se lo negase no me creía. No es la primera vez que me pasa, ya tengo antecedentes del mismo tipo en Barcelona. Después de eso Moon (san), esa chica coreana de mi clase que me tiene el hombro izquierdo molido a palmadas empezó a llamarme Laden (evidentemente por el famoso Bin…).

Subió a su blog (en perfecto coreano, para aquellos que pensaban que el japonés era difícil) una foto de las que se hizo en un viaje por Hokkaido que me ha dado pie para mi venganza…

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278. Yo más

July 22, 2008

Afortunadamente no tanto con la gente que me suelo juntar a menudo y quizá si alguien que me haya cruzado alguna vez, es divertido ver como muchos de los extranjeros (no hablo sólo de españoles) presumen del tiempo que llevan en Japón… o de los amigos que tienen que llevan aquí más de diez años. Algunos de ellos apenas saben japonés para pedir en un McDonalds, otros no saben diferenciar el kanji de cerdo del de ternera y van a comer sin tener idea de lo que están comiendo hasta que, en el mejor de los casos, ya se lo han metido en la boca…

Siempre he pensado que este es el país con más freaks del mundo… y la culpa la tenemos los que venimos de fuera.

Quizá sean paranoias mías pero, de vez en cuando y sin venir al caso, a algunas personas les gusta decir eso de “pues yo llevo cinco años en Japón”. Es esa cadena que los que llevamos meses deberíamos decir a los que llevan semanas y éstos a los que aun no han llegado… No estoy diciendo que todo el que comenta cuánto hace que está aquí te está intentando vacilar. Pero si algunos.

Aunque me siento apátrida, si tuviera que presumir de algún sitio preferiría hacerlo de las calles, los parques y el bosque que tantos buenos ratos me han dado con mis amigos…

Pero bueno, que cada uno presuma de lo que quiera… o pueda. Que cada uno escoja la bandera que le guste, la frontera o el país… Como dijo una vez Posdnuos de De La Soul… “fuck flags!”.

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277. ¿Churros?

July 17, 2008

Dando una vuelta por el supermercado encontré esta bolsa de supuestos “churros” que no podía dejar de lado ya que la familia de mi padre durante muchos años y antes de que yo naciera, se dedicaron a hacerlos y venderlos.

De esos “hacerdores de churros” queda uno de mis tíos que algunos domingos por la mañana bien temprano hacía y llevaba a casa de mi abuela. Bueno, seguramente los siga haciendo y llevando aunque yo no los vea… Esas porras blanquitas para unos y un poco más fritas para otros. Con café con leche, chocolate… o solas.

Pero bueno, no se puede tener de todo o por lo menos no siempre cuando uno quiere. No, en Japón tampoco aunque mucha gente piense que este es el paraíso… Así que atraído por la habilidad de los japoneses para miniaturizar algunas cosas y por el romanticismo a esos domingos con un churro aceitoso en la mano sentado al Sol de la terraza, me intenté engañar a mi mismo pensando que quizá si sabían a como los que hace mi tío… pero evidentemente no.

Muy monos, muy pequeñitos, muy con su azúcar… y no estaban malos, sabían a bizcocho. Pero no a churros.

Perdón por mi ausencia los últimos dos días, tengo visita desde España y ando bastante liado… intentaré compensar a los más fieles.

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276. Qué me gusta de Japón Pt.2

July 14, 2008

Sus olores. Es algo que no puedo retratar en una foto o enseñar con un vídeo, pero Japón está lleno de olores que me transmiten buenos recuerdos o simplemente buenas sensaciones.

Uno de los olores que más me gusta es el del suelo de tatami. La primera vez que entré en un ryokan fue en Tokyo y la primera sensación que tuve al entrar en la habitación descalzo era que ahí adentro había un fuerte olor a algo que daba la sensación de ser viejo. El olor me pareció tan fuerte que pensaba que no sería capaz de dormir ahí adentro. Mentira, claro.

Ahora mismo vivo en un apartamento con el suelo de madera que tiene un olor muy característico también. Si estoy un par de días fuera, cuando vuelvo y abro la puerta me encuentro ese olor de la madera (las paredes son de hormigón armado), es fácil notarlo incluso estando unas horas fuera de casa si el día es muy húmedo.

Es por eso que cuando entro en alguna casa, tienda, restaurante,.. con suelo de tatami y vuelvo a respirar ese olor fuerte que tenía olvidado, el recuerdo de mis primeros minutos en este país vuelve a mi memoria.